Que fácil me resulta quererte
Marzo 3, 2008
TODAS LAS NOCHES
“…Todas las noches necesito sentir el frescor y la brisa de tus palabras, que acaricies mi espíritu con las yemas de tu aliento a través del océano. No me separes de tus brazos, ninfa de mis brumas, al menos hasta que la luz oculte por completo todas las estrellas y despierte en la eternidad a través del sueño…”
Y la vida sigue…
Transcurriendo sin más,
Sabiendo que estás
Al otro lado del mundo…
Los días son más cortos
Y las noches se desvanecen
Atrapadas en el pensamiento
De lo NO vivido a tu lado…
Solo estoy,
Enclaustrado
En ese pensamiento
Donde tú eres
El manantial
Donde sacio mi sed
En la gélida profundidad
De lo íntimo…
Te siento
Dentro de mí
Y cada vez más
Ese sentir se hace
Agudo en el dolor…
Un dolor que
Sin embargo
Pertenece solo
A los sentidos…
Tú vives
En mí corazón
Pero mis sentidos
Reclaman cada instante
De tu existencia…
A medida
Que todo transcurre,
Mi mundo ordinario
Se debilita,
Se aleja de lo pragmático…
Tan cerca y al mismo tiempo
Tan lejos…
Necesito tu presencia,
Quererte ya no es suficiente…
Ya no quiero consolarme en la distancia,
En la imposibilidad de estar ante ti…
¿Cuándo sentiré la fuerza de tus manos entre mis manos?
¿Cuándo podré depositar mis labios sobre tus labios?
¿Cuándo recorrerán mis dedos los valles de tu piel?
¿Cómo será el sabor de tu “boca” al encontrarte?
No existen razones…
No existe una sola razón para no ir a tu encuentro cada noche. Acaso, ¿No es precisamente ese encuentro lo que da sentido a la noche? ¿Qué seria la noche si no acudiera a tu encuentro, amiga mía? ¡Un océano de penumbra donde el vacío rompiera su oleaje sobre el gélido sueño!